viernes, 14 de octubre de 2011

21

Vale, os permito matarme por tardar tanto JAJAJAJ pero es que entre que me fui de viaje, fiestas en mi pueblo, y deberes... sé que no es excusa, pero bueno... Ale, aquí está, intentaré no tardar tanto, de verdad:S Un beso, perdón, os quiero:3


-       No considero que debas llorar- me dijo mientras las lágrimas recorrían mi cara.
-       Sí, me lo merezco, no he debido hacerle eso, no, me siento tan puta…- contesté entre sollozos y con la voz entrecortada.
-       Pero, ¿qué ha pasado?- preguntó pero no lo hizo por cotillear, si no porque estaba preocupado por mí, lo sé, lo vi en sus ojos.
-       No debí de pegarle, es una zorra, pero me he bajado a su altura, la he humillado y no debería haberlo hecho.
-       No sabía que eras “Rocky”- dijo bromeando- seguro que se lo merecía- dijo un poco más en serio.
-       Tal vez, pero no debía haberlo hecho, no, no debía, ahora, uf- suspiré- ahora me siento tan sucia.
No dijo nada más, solo me miró a los ojos, y bastó con aquella mirada, me sentí viva, aunque a la vez me sentía muerta por dentro, parecía que me había colado en sus ojos tan oscuros que parecían negros, como la mismísima noche, negros como los gatos de la mala suerte, como el infierno, como la tristeza, como el fin del mundo, como el cielo en un día triste. Sus ojos eran tan oscuros como todo aquello, pero en cambio a mi me parecían de lo más bonito que había visto nunca, me inspiraron confianza y seguridad, tanto como sus brazos en aquel momento que me abrazó.
-       Vámonos, no me siento cómoda aquí, delante de tanta gente- dije separándome de él.
-       Claro.
Se levantó de aquel bordillo y alargó su mano ofreciéndomela, me quedé mirándola unos segundos, y no sé por qué pero dudé un poco en hacerlo, pero lo hice, le di la mano y nos fuimos de allí.
-       ¿Dónde vamos?- pregunté.
-       ¿Dónde quieres que vayamos?- preguntó ahora él sonriente.
-       No sé, sorpréndeme.
Me llevo hasta la calle dónde estaba aparcada su moto, montamos y cerré los ojos, quería que fuera una sorpresa. Al cabo de un rato noté como la moto paraba, y abrí los ojos. - ¿dónde estábamos?- era un sitio bonito la verdad, como un pequeño barranco con vistas a París, era un sitio mágico.
-       Bueno, ya está, ya hemos llegado.
-       Ya, ya lo veo, y es realmente bonito.
Nos sentamos allí y estuvimos un buen rato hablando, de todo en general. Bueno, hablamos, reímos, nos besamos, nos volvimos a besar, caímos en esa tentación una y otra vez… Y no sé como pero el acabo tumbado en el suelo y yo con la cabeza apoyada en su barriga. Eran las 5 de la madrugada, debía volver a casa.
-       Llévame a casa, es tarde- dije incorporándome.
-       Claro- contestó él, y al levantarse, del bolsillo trasero de su pantalón, cayó una bolsita transparente con polvo blanco, algo más que polvo… La cogí.
-       Se te ha caído esta mierda- dije enfadada, lanzado aquello a saber donde.
-       Esto… yo… joder, lo siento- dijo arrepentido.
-       Haz lo que quieras, pero que sepas que… da igual, déjalo, vámonos- dije enfadada.
-       Lo siento, créeme.
Y subimos en la moto. La vuelta la pasé menos abrazada a él que la ida, no podía creer que el hiciera eso.
-       Hemos llegado, señorita- dijo bromeando.
Suspiré, no me podía quitar de la cabeza esa idea.
-       Mañana te llamo, ¿vale?- dijo cogiendo mi mano evitando que me fuera ya.
-       No tienes mi número.
-       Ya verás como de una forma u otra te llamaré. Te lo prometo.
-       No prometas nada, la vida da muchas vueltas, no se pueden cumplir todas las promesas.
-       Hasta mañana entonces- dijo recalcando el mañana, riendo pícaramente.
Me di media vuelta, y sin ni siquiera darle un beso entré en mi casa.
Odiaba que la gente hiciera promesas que luego tal vez no fueran a cumplir, porque entonces la decepción es mucho mayor, duele mucho más, porque la persona en la que has confiado, te ha fallado, y no solo te ha fallado a ti, si no que ha fallado a su palabra, aunque esa persona no quisiera hacerlo, aunque haya sido por una fuerza mayor te ha fallado, y eso duele en el alma. Por eso siempre he preferido que las personas me demuestren las cosas con actos, no con palabras.
Me quité la ropa, me puse una camiseta y me acosté. Sentía tanto frío allí, sola, sin él, sin su presencia, sin su aliento. Pero me prometí a mi misma que algún día estaría junto a él.

6 comentarios:

  1. Menos maaaaaaaaaal que volvisteeeeeee!!! no creo que haga esoo :C me muero, eso jajaja sube mas seguido por fis, esque me muero por saber que pasajaajjajaja un beso

    les dejo otra novela:

    http://itsverycool123.blogspot.com/

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  2. Me encaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaanta!
    No te vuelvas a ir, anda :)

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  3. como dice andrea no te vallas!!! ,amo tu historia es genial♥

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  4. Dioooos me encantaaaaaaaaaaa!<3
    Publica pronto otroo,que nos tienes intrigadas y la espera se hace larga:)

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  5. Esther es precioso,espero el siguiente :) tequiero<3

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