viernes, 24 de febrero de 2012

24

Heyyy! Cuánto tiempo otra vez, ¿no? Bueno, aquí os dejo algo, realmente no me entusiasma demasiado este capítulo, más bien nada, pero me apetecía hablar sobre eso. Intentaré subir más pronto el 25, pero no prometo nada, tengo muy poco tiempo para todo. Bueno, que eso, que pidáis siguiente y la recomendéis, ¿va? Muaccccccs. os quiero.





Margot suspiró, se ahuecó el pelo, y apoyó sus codos en la mesa, sujetando así con sus manos la cara, que tenía realmente destrozada.
-       Esto, viene de muy lejos, nadie sabe lo que es tener 8 años, y comprobar que a tus padres les das exactamente igual, que si por ellos fuera te vendían como a un muñeco. Lo que es llegar a casa y no sentir calor. Tener 11 años, y que tu madre ni siquiera te prepare un plato de comida, porque prefiere que te mueras de hambre- dijo con rabia y mientras empezaba a llorar- ver como las madres de tus amigas, iban a por ellas al colegio, y al verlas les daban un enorme abrazo, y sentir que tú, que no eres más que una niña, te tienes que ir sola a casa, sentir envidia de los padres de cualquier persona. No es que, te demuestren odio, ni te peguen, ni no te dejen libertad, es que simplemente les das igual. Naciste por nacer, no fruto de unos padres que te quieren, si no fruto de un puto condón roto.  Y te haces mayor, y no lo asumes, porque cada día, es igual, bueno, miento, cada día es peor. – hizo una pausa, se encendió un cigarro, y continuó hablando- Y lo único que quieres, es llamar su atención, hacer locuras, para que te riñan, para que te digan basta, para sentir que te prestan atención, que se preocupan porque hagas las cosas mal. Y con 11 años, empiezas a sacar malas notas, pero ellos siguen sin decirte nada, pasa el tiempo, y empiezas a meterte con la gente, no por nada, simplemente para que te vean, para que se enteren que existes.
-       Yo, Margot- dije, y me cortó, al igual que ella, yo lloraba igual, desconsolada, de ver que llegó a aquel punto.
-       Con 12, empiezas a maquillarte, a salir con chicos y a llegar un poco tarde a casa, con la esperanza de que un día tu madre te vea y te abofetee por hacer eso, pero tu cara sigue intacta, día tras día. Cumples 13, empiezas a beber, y a fumar, llegas a casa a las 12, incluso algún día entre semana también, pero ni siquiera les importa, como si te mueres, ellos seguirán con su vida, básicamente porque no notarían la pérdida, tú no eres nada para ellos. A los 14, fumas porros, te vas de fiesta cuando quieres, y también vuelves cuando quieres, tus amigas siguen ahí, pero te juntas a la vez con otra gente, malas influencias, y te apuras por acostarte con alguien un par de años mayor, para ver si se dan cuenta de que existes, pero singuen sin hacerlo. Tienes 15, y tu cara de demacrada hace que parezca que tienes 26. Te haces novio, lo llevas a casa y te lo tiras en su cara para ver si al menos te dicen algo, aunque sea que te cortes, y lo peor es que no, no lo hacen. Llega un punto en el que a pesar de que lo haces por ese motivo, se convierte en tu forma de vida, te controla, termina por ser tu manera de vivir. Sigues con 15 y te tiñes el pelo de rubio, a ver si al menos se dan cuenta, pero nada. 16, y todo sigue igual, pero de manera más bestia, te vuelves a tintar, esta vez de negro, ahora también te pintas los labios de rojo, llegas a casa a las 5 de la mañana todos los días, cada vez vas a peor, y te lo notas, te das cuenta que estás echando tu vida a perder, que todo el mundo te lo dice, pero no puedes cambiar tu vida, porque hasta que no se den cuenta de que existes, no lo harás. A los 17, todavía peor, te tiñes de pelirrojo, empiezas a consumir muchas cosas aparte de marihuana o hachís, y lo peor es que lo haces en su propia cara y sigue dándoles igual. Ya no puedes más, tu vida es una auténtica ruina, no queda nada bueno en ella a parte de tus amigas. Hasta aquí, esto es todo lo que me pasa, esto es todo por lo que soy así, esta soy yo…- dijo agachando la cabeza avergonzada- sé que no sabes que decir, pero a mí con que me abraces, me sobra.- y eso hice, con más fuerza y ganas que nunca, porque sabía que lo necesitaba más que nadie.
-       Gracias por esto, por contármelo, por desahogarte, sé que lo necesitabas. Te quiero mucho, no lo dudes.
Ambas nos calmamos y estuvimos riendo un rato, nadie me hacía reír como ella, era única.
Mientras estábamos allí, escuché como mi móvil sonaba, entré en la habitación y lo cogí, tenía dos sms. Uno era de ofertas de una compañía telefónica, que leí rápidamente y después borré, como hacía siempre. El otro era de él. * Espero que terminaras bien la noche, aunque habría acabado mejor si hubiera sido a tu lado. *
No lo entiendo, como una persona en tan poco tiempo se podía haber convertido en alguien tan especial, tan imprescindible en mi vida, tan oxígeno, tan combustible. Esa puta droga que me convertía en yonki, que me hacía volar, más alto que los aviones, más alto que nadie. Y no sé como, no sé que cojones tenía su sonrisa para que yo fuera tan adicta a ella. No sé que tenía que me hacía arder, explotar, sudar con solo una mirada. Llegar al éxtasis cuando rozaba mi piel. Tranquilizarme con el simple acto de acariciarme el pelo, con sus manos, que al besarle me atrapaban la cara, y yo me perdía en ellas, y en su olor, joder, su puto olor, su puto  perfecto olor. Aquello si que era droga, aquello era lo más adictivo que nunca había imaginado, él si que debía estar prohibido, era peor que la más dura de las drogas, pero no me hacía daño, me hacía feliz, y mucho, al menos hasta el momento. 

miércoles, 4 de enero de 2012

23

Hola lectores/as! Bueno, a los pocos que quedarán después de estar 2, sí, 2 meses sin subir capítulo. Y no, no es que sea un capítulo excelente y por eso haya tardado tanto, simplemente es que no he tenido tiempo. Entre las clases, los deberes, los exámenes, etc. Y bueno, lo siento muchísimo, de verdad, y lo sabéis. Gracias por apoyarme pidiendo que continúe la novela. Aquí os dejo el 23, que debería de ser mucho mejor en proporción a la espera, pero es lo que hay. Muacccccc.
Os quiero.



-       No te estarás confundiendo de chica, ¿no?- pregunté pícaramente.
-       No, te aseguro que no, reconocería a alguien así en cualquier lugar.
Y me besó, dios, sus besos eran los mejores que había probado en toda mi vida. Y pasé mi lengua por su perfecta dentadura, y creí que estaba en el cielo. Y es que es muy probable que estuviera allí.
El beso pasó de ser tierno, a apasionado, y por un segundo quise hacer el amor allí delante, porque no me podía separar de él.
Se me olvidó el enfado de la noche anterior, se me olvidó la espera de su llamada durante aquel día, se me olvidó todo. Su presencia me hizo olvidarlo todo. Pero como siempre, mi móvil interrumpió la situación.
*Conversación telefónica*
-       Gabrielle, ¿qué quieres?
-       Tia, ¿cómo que qué quiero? Pero si estabas aquí y has desaparecido.
-       Escucha, luego te cuento, no te preocupes, estoy bien, ahora después os llamo- dije y tras esto colgué sin brindarle a Gabrielle la oportunidad de contestarme.
*Cierre conversación telefónica*
-       ¿Pasa algo?- preguntó Éric.
-       No, nada, nada más importante que besarte.
Y está vez le besé yo, manejé aquella perfecta sinfonía entre sus labios y los míos. Y al terminar, sin pronunciar ni una sola palabra, me cogió la mano y me condujo fuera de aquel sitio, a respirar aire, aire que nos acariciaba la cara, me hacía sentirme única, allí, con vistas de todo París, al lado del hombre más increíble que había conocido.
El tiempo pasaba rápido a su lado, demasiado, más de lo que las agujas pueden correr. Era tarde, y pensé que era probable que mis amigas estuvieran preocupadas, así que decidí entrar a buscarlas. Entramos de nuevo dentro y cada uno se fue para un lado como si no hubiéramos estado juntos en toda la noche. Antes de ir a buscar a mis amigas, decidí entrar al baño, la puerta estaba cerrada pero no con pestillo, por lo que pensé que tal vez no habría nadie dentro. Al abrir vi un pelo pelirrojo que me resultaba muy familiar. La chica estaba agachada, apoyándose en la tapa, metiéndose lo que supuse que era una raya. No pude evitar quedarme mirándola en la puerta, llorando. Era mi amiga joder, estaba arruinando su vida. Iba tan ciega que ni siquiera se dio cuenta de que estaba allí, hasta que me acerqué y le pegué una hostia con más cariño que odio. Luego le tiré toda aquella porquería al suelo mientras ella me chillaba sentada en el suelo. La cogí del brazo y la saqué fuera con movimientos bruscos. Estaba furiosa. La saqué fuera del local, supongo que porque sabía que empezaría a chillarle y no quería llamar la atención.
-       ¿Qué mierda hacías?- le pregunté realmente enfadada- bueno, que hacías no, eso ha quedado claro- en ese momento Margot me cortó abalanzándose sobre mí y dándome un fuerte abrazo.
-       Lo siento, de verdad, pero no, no estoy bien, necesito ayuda, no solo con esto, no solo con esto, no estoy bien…- repetía mientras lloraba- no se lo digas a las demás, por favor, no lo hagas.
-       Está bien, no lo haré.
-       Perdóname, y ayúdame por favor, sabes que eres la mejor de todas, que algunas de nosotras somos unas falsas, que no estamos siempre ahí, tal vez no seas con la que más tiempo paso, pero sabes que no tengo tanta confianza con nadie como contigo.
-       Venga, ya no sabes ni lo que dices, hoy duermes en mi casa, mañana hablaremos de esto.
Le mandé un SMS a Gabrielle.
* Margot y yo ns vams mañana t cuent. Tq*
Ayudé a Margot a subir a la moto, y nos fuimos a mi casa. Eran las 3 de la madrugada, por lo que mis padres no verían a Margot tan… puesta, por así decirlo.
Subimos a mi habitación, le dejé un pijama cualquiera y le di una valeriana con el fin de que se relajara un poco. Yo me acosté, y notaba como Margot tenía dificultad para dormir, estaba excitada, y yo no me podía ni imaginar que se podría haber tomado aquella noche. Por fin logré dormirme, y supongo que Margot también.
A la mañana siguiente, me desperté sobre las diez, al notar que Margot no estaba durmiendo a mi lado. Me levanté de la cama preocupada, la busqué por la habitación, por el baño pero nada, no la encontraba. Hasta que un ligero olor a marihuana me condujo hasta el balcón que estaba en mi habitación y tenía vistas al jardín. Margot estaba allí, fumando, así, bien temprano.
-       Margot, ¿no tuviste bastante ayer?
-       Esto es para relajarme Julie, necesito evadirme, no puedo más, de verdad te lo digo- dijo y se sentó en una de las sillas que tenía en el balcón, yo hice lo mismo.
-       Pero, es que no te das cuenta que estás echando tu vida a perder, ¿o qué?
-       ¡¿Qué no me doy cuenta?! Y por qué crees que hago todo esto, ¿eh? ¿Por qué?
-       Pues no lo sé, la verdad, eso es lo que me gustaría saber.
Una lágrima negra, y oscura, tanto como la cantidad de rímel que llevaba a diario recorrió su cara, manchando aquella enorme capa de maquillaje. Se la apartó de la cara, suspiró, y comenzó a contarme aquello que siempre había ocultado, aquello que desde hacía meses llevaba guardado.
Porque no es bueno encerrar la tristeza, cuanto más te encierras en ti mismo y finges felicidad, mayor será el golpe cuando explotes, cuando ya no puedas más, cuando te sea difícil ocultar el dolor. Porque cuanto más falsas hayan sido las sonrisas, mayor es la caída.

viernes, 4 de noviembre de 2011

22

Heyy, ¡cuánto tiempo bloggers! jajajaja ya creías que me había muerto o algo así, ¿no? pero no, aquí estoy, pidiéndoos perdón otra vez por haber tardado tanto. Pero este curso es más pesado y no puedo hacer nada... No os voy a prometer subir más a menudo, básicamente porque no sé si lo podré cumplir, pero os prometo subir, y avisaros por supuesto:) Perdón por todo, de verdad. Aquí tenéis el 22. Ah! si a alguien le gusta Justin Bieber que me agregue a mi tuenti de él dónde tengo otra novela:) (el tuenti es: Baby Hemakesmehappy) Espero que os guste este capítulo y pidáis siguiente:) Os adoro<3



Sábado. El día más esperado de la semana, los sábados son para borracheras, para disfrutar, para salir, para olvidarte, pero sobretodo para reír. Luego están los domingos, que suelen ser para los arrepentimientos, dolores de cabeza, resaca, sueño,  broncas de tu madre… Pero bueno, era sábado, sábado a las 10:30. Mis amigas y yo íbamos a ir a comer por ahí, hacía buen día y así aprovechábamos. Estuvimos comiendo, bromeando, pero sobretodo estuvimos riendo, estuvimos disfrutando.
No podía dejar de mirar el estúpido móvil, pensando que me llamaría, pero las horas pasaban y no, no sonaba, no me llamaba, y yo, yo no podía soportar la idea de no significar nada para él, lo único que pensaba era que él estaría con otra en aquellos momentos, que sería así, ¿por qué iba a estar con alguien como yo pudiendo estar con cientos de chicas? Me quedé mirando a la nada pensando en aquello.
-       Julie, ¿estás bien?- dijo Nicole.
-       Sí, claro, ¿por qué no iba a estarlo?- contesté. Creo que no lo he dicho, pero mis amigas no sabían que me gustaba Éric, ni mucho menos que habíamos estado juntos- ¿qué hacemos esta noche?- pregunté intentando cambiar de tema.
-       Me han invitado a una fiesta, bueno, nos han invitado- rió Margot.
-       ¿Ah sí?- dijo sorprendida Alexa- ¿dónde y con quién?- rió esta vez ella.
-       Sí, en las afueras, con una gente conocida mía, ya me entendéis…
-       Sí…- dijo Grabrielle- no creo que pintemos mucho, y además a lo mejor ese ambiente a nosotras, no sé…
-       Por favor, venid, si no estamos a gusto nos vamos y ya- dijo poniendo una cara de cachorrillo muy cómica.
-       Está bien, pero lo dicho, ¡eh!- dije ahora yo.
-       Que sí pesadas- dijo con voz de agotamiento- empieza a las 11:00 pero con que lleguemos a las 11:30 o más tarde sobra.
Terminamos de comer y nos fuimos a tomar un café. A las 5:30 me fui a casa, me quedé dormida, cuando me desperté, me duché y me vestí (http://www.polyvore.com/cgi/set?id=39000241&.locale=es)  para irme a aquella fiesta. Habíamos quedado en casa de Alexa, y allí estaban todas, realmente guapas, como siempre. Cuando nos dirigíamos a la zona de aquella fiesta, sabía que sería un barrio un tanto oscuro, por tanto la gente de la fiesta también lo sería.
Por otro lado, Éric seguía sin llamarme, y yo no estaba del todo bien la verdad, confié en su promesa, me había fallado.
Eran las 11:40, la fiesta estaba llena de gente, pero no había un mal ambiente. Nos pedimos algo para beber y nos adueñamos de la pista, bailando como solo nosotras sabíamos hacer. Por si no lo he dicho, yo bailaba, ballet, y todo lo que tenía que ver con el moderno, Gabrielle y Alexa también bailaban.
Mientras bailábamos y bromeábamos, vi algo que hizo que mis ojos se abrieran como platos. Sentía como mi corazón latía rápido, mucho más rápido. Como una bomba de relojería que estaba dentro de mi cuerpo, que agitaba a este con fuerza y precisión. No podía ser que él estuviese allí, todo era demasiada coincidencia. Me vio, nuestros ojos se toparon, y se miraron fijamente, yo me perdía en su oscuridad, y supongo que él se perdió en mi luz. Pensé que se acercaría hacia mí, pero no, se dio media vuelta y se mezcló entre la gente. En aquel instante noté como mi móvil sonaba dentro del bolso. Todas las veces que había sonado durante el día, pensé que sería él, pero aquella vez no, no lo pensé. Antes de contestar miré la hora, las 11:59, supongo que dijo que me llamaría, antes de que terminara el día, ¿no? Aunque todavía no había contestado, todavía no sabía que era él.
*Conversación telefónica*
- ¿Si?- dije con voz esperanzadora de que fuera él.
- Soy yo, Éric, era para decirte que estoy en una fiesta, y acabo de ver a una chica preciosa, no te quiero defraudar, pero ¿me das permiso para robarle un beso?
- No- contesté mientras me perdía entre la multitud para que mis amigas no me vieran hablar con él- te doy permiso para que le robes un millón, no solo uno.
*Cierre de la conversación telefónica*
En aquel momento sentí como alguien me abrazaba por la espalda y me besaba el cuello. Su olor delató aquella sorprendente aparición. Aquel olor suyo tan característico, se mezclaba en el aire, se colaba por tus fosas nasales y te hacía sentirte dentro de él, sentir su presencia, ver su sonrisa. Quería respirar aquel aire el resto de mi vida. Quería respirarlo a él, respirar su presencia, y sentir lo mismo que él. Quería quererlo y que él me dejara hacerlo.

viernes, 14 de octubre de 2011

21

Vale, os permito matarme por tardar tanto JAJAJAJ pero es que entre que me fui de viaje, fiestas en mi pueblo, y deberes... sé que no es excusa, pero bueno... Ale, aquí está, intentaré no tardar tanto, de verdad:S Un beso, perdón, os quiero:3


-       No considero que debas llorar- me dijo mientras las lágrimas recorrían mi cara.
-       Sí, me lo merezco, no he debido hacerle eso, no, me siento tan puta…- contesté entre sollozos y con la voz entrecortada.
-       Pero, ¿qué ha pasado?- preguntó pero no lo hizo por cotillear, si no porque estaba preocupado por mí, lo sé, lo vi en sus ojos.
-       No debí de pegarle, es una zorra, pero me he bajado a su altura, la he humillado y no debería haberlo hecho.
-       No sabía que eras “Rocky”- dijo bromeando- seguro que se lo merecía- dijo un poco más en serio.
-       Tal vez, pero no debía haberlo hecho, no, no debía, ahora, uf- suspiré- ahora me siento tan sucia.
No dijo nada más, solo me miró a los ojos, y bastó con aquella mirada, me sentí viva, aunque a la vez me sentía muerta por dentro, parecía que me había colado en sus ojos tan oscuros que parecían negros, como la mismísima noche, negros como los gatos de la mala suerte, como el infierno, como la tristeza, como el fin del mundo, como el cielo en un día triste. Sus ojos eran tan oscuros como todo aquello, pero en cambio a mi me parecían de lo más bonito que había visto nunca, me inspiraron confianza y seguridad, tanto como sus brazos en aquel momento que me abrazó.
-       Vámonos, no me siento cómoda aquí, delante de tanta gente- dije separándome de él.
-       Claro.
Se levantó de aquel bordillo y alargó su mano ofreciéndomela, me quedé mirándola unos segundos, y no sé por qué pero dudé un poco en hacerlo, pero lo hice, le di la mano y nos fuimos de allí.
-       ¿Dónde vamos?- pregunté.
-       ¿Dónde quieres que vayamos?- preguntó ahora él sonriente.
-       No sé, sorpréndeme.
Me llevo hasta la calle dónde estaba aparcada su moto, montamos y cerré los ojos, quería que fuera una sorpresa. Al cabo de un rato noté como la moto paraba, y abrí los ojos. - ¿dónde estábamos?- era un sitio bonito la verdad, como un pequeño barranco con vistas a París, era un sitio mágico.
-       Bueno, ya está, ya hemos llegado.
-       Ya, ya lo veo, y es realmente bonito.
Nos sentamos allí y estuvimos un buen rato hablando, de todo en general. Bueno, hablamos, reímos, nos besamos, nos volvimos a besar, caímos en esa tentación una y otra vez… Y no sé como pero el acabo tumbado en el suelo y yo con la cabeza apoyada en su barriga. Eran las 5 de la madrugada, debía volver a casa.
-       Llévame a casa, es tarde- dije incorporándome.
-       Claro- contestó él, y al levantarse, del bolsillo trasero de su pantalón, cayó una bolsita transparente con polvo blanco, algo más que polvo… La cogí.
-       Se te ha caído esta mierda- dije enfadada, lanzado aquello a saber donde.
-       Esto… yo… joder, lo siento- dijo arrepentido.
-       Haz lo que quieras, pero que sepas que… da igual, déjalo, vámonos- dije enfadada.
-       Lo siento, créeme.
Y subimos en la moto. La vuelta la pasé menos abrazada a él que la ida, no podía creer que el hiciera eso.
-       Hemos llegado, señorita- dijo bromeando.
Suspiré, no me podía quitar de la cabeza esa idea.
-       Mañana te llamo, ¿vale?- dijo cogiendo mi mano evitando que me fuera ya.
-       No tienes mi número.
-       Ya verás como de una forma u otra te llamaré. Te lo prometo.
-       No prometas nada, la vida da muchas vueltas, no se pueden cumplir todas las promesas.
-       Hasta mañana entonces- dijo recalcando el mañana, riendo pícaramente.
Me di media vuelta, y sin ni siquiera darle un beso entré en mi casa.
Odiaba que la gente hiciera promesas que luego tal vez no fueran a cumplir, porque entonces la decepción es mucho mayor, duele mucho más, porque la persona en la que has confiado, te ha fallado, y no solo te ha fallado a ti, si no que ha fallado a su palabra, aunque esa persona no quisiera hacerlo, aunque haya sido por una fuerza mayor te ha fallado, y eso duele en el alma. Por eso siempre he preferido que las personas me demuestren las cosas con actos, no con palabras.
Me quité la ropa, me puse una camiseta y me acosté. Sentía tanto frío allí, sola, sin él, sin su presencia, sin su aliento. Pero me prometí a mi misma que algún día estaría junto a él.

martes, 27 de septiembre de 2011

20

Hola, ¡Cuánto tiempo! jajajaj Perdonadme, por favor. No he tenido mucho tiempo, ya que entre los deberes, exámenes(que ya he tenido), inspiración que me faltaba y otra novela nueva, pues no he tenido tiempo ni ganas la verdad. Pero aquí lo tenéis, espero no haber perdido lectoras. Ah! me animaría mucho tener más lectoras así que os pido recomendaciones:) Si a alguien le gusta Justin Bieber, que me agregue a mi tuenti nuevo con una novela sobre él: Baby Hemakesmehappy. Y nada, eso es todo, espero que os guste y pidáis siguiente que no os cuesta tanto(; 
Muchas gracias, os quiero<33



Me quedé dormida, pasaron las horas, no quería despertar, mis sueños eran más maravillosos que la realidad, mis sueños eran a su lado.
La semana pasó tranquila, yo no dejaba de pensar en Éric y cada vez que veía a la zorra de Coraline en el colegio me entraban ganas de pegarle, pero en mi colegio eso no se puede hacer…
Era viernes, ya había comido, y estaba tumbada en la cama con el ordenador, en twitter. “@JulietteValois hemos quedado hoy a las nueve” me mencionó Nicole “@NicoleBlanche Vale, ¿dónde? Baby<3” contesté, y está me volvió a responder “@JulietteValois en frente de casa de Margot. Love you:)” Cogí el móvil y le envié un SMS a Gabrielle *A las ocho y media en mi casa. Te quiero*
Eran las seis y media, bajé a la cocina a por un vaso de agua, y de pasó me comí una manzana. Subí y me duché. Cada vez tenía más claro que lo quería, que lo necesitaba junto a mí. Me vestí, http://www.polyvore.com/cgi/set?id=37255999&.locale=es y me terminé de arreglar. Bajé y Gabrielle estaba esperándome sentada en el porche del jardín.
-       Hola, mi amiga Gabrielle es una puta guapísima- dije
-       Hola, mi amiga Julie es guapísima, más que nadie- dijo sonriendo- ¿han quedado en frente de casa de Margotita, no?
-       ¿Margotita?- reí.
-       Cosas mías- rió también.
-       Sí, han quedado allí.
-       ¿Vamos? – sonrío.
-       Claro- sonreí como ella.
Cada una subió en su moto, y en veinte minutos ya estábamos allí, en la otra punta de París. Cuando llegamos, Alexa estaba sentada en un portal, no había llegado nadie más.
-       Joder, ya era hora, me sentía marginada- dijo Alexa bromeando.
-       Hola, ¿no?- rió Gabrielle.
-       Si- ahora rió Alexa.
Estuvimos un buen rato, charlando, y poco a poco fueron llegando todas. Nos fuimos a tomar algo hasta las diez, y después fuimos a un bar cercano a cenar algo. Las horas pasan rápido cando estás con las personas a las que quieres. Sin darnos cuenta, ya era la una de la madrugada.
-       Tías, vámonos a la zona de los pubs, salgamos un rato- dijo Brigitte.
-       Sí, por favor- contesté.
-       Eso está hecho- rió Margot.
Nos fuimos, dónde estaba la gente, donde estaba la fiesta, todas, las seis, como siempre. Entramos en el primer pub que vimos.
-       Yo voy a pedirme un cubata, ¿queréis algo?- pregunté.
-       Sí, espera, vamos todas- contestó Nicole.
Estuvimos un rato allí y salimos a la calle, había mucha gente, bailando y bebiendo. Entre la gente pude distinguir a una que bailaba de forma más zorra que ninguna, Coraline.
-       Mira, la zorra de Coraline- dije.
-       Vamos- dijo Margot.
-       No, tío- contesté- déjala.
-       No me da la gana- Margot fue corriendo hacía ella, mientras todas íbamos detrás diciéndole que parara. Pasó por su lado, y le escupió en la cara, mientras nosotras observábamos la situación unos cuantos metros más lejos.
-       ¿Qué haces puta?- preguntó Coraline. Y entonces yo recordé aquella imagen, cuando entré en la habitación y los vi a los dos, juntos. La rabia se apoderó de mí y de mi cuerpo, y me acerqué a ellas.
-       ¿Qué haces tú llamando puta a mi amiga?- dije elevando la voz.
-       Cállate, cornuda- dijo. Entonces, yo no pude soportarlo más, y le di una hostia, con todas mis fuerzas en plena cara.
-       Eso hago, pedazo de zorra.
-       Zorra tú- dijo devolviéndome la bofetada.
En ese momento, no sé que se pasó por mí mente, que me abalancé sobre ella, y empecé a pegarle, y arañarle la cara, ella también lo hizo. Quería parar de hacer aquello, me sentía sumamente idiota, pero no podía parar de hacerlo. Entonces, me agarró la cara, se acercó a mi oído y susurró:
-       Por más bofetadas que me des, nunca cambiarás las cosas, eres una perdedora, una puta cornuda que estaba sola mientras yo me tiraba a su novio, y eso, eso lo sabe todo el mundo.
Creo que nunca he sentido tanta rabia, esas palabras pudieron conmigo, y ahora, ahora ni quería ni podía parar de arañarle esa cara. Ella me pegó un empujón y casi me tira al suelo, y yo, yo le pisé con el tacón, le metí un puñetazo en la cara, - dios, estaba sangrando- pero no podía parar. Me despisté, y ella me metió otro puñetazo en el labio, haciendo que de este saliera un poco de sangre. Todo el mundo estaba atento, estaba a nuestro alrededor, la mayoría de gente me apoyaba, pero yo me sentía estúpida por hacerlo, pero a la vez, a la vez no quería parar de darle su merecido a aquella perra. Me sacó de mis casillas, y decidí rematarla, la cogí de la parte de bajo del pelo, de la nuca, de la raíz. Y le tiré con muchísima fuerza, hasta dejarla tirada en el suelo, mirándome, agotada, y con dolor. En mi mano llevaba algunos pelos suyos, se los tiré en la cara y le escupí.
-       Ahí te quedas puta- dije y me marché. Estaba agobiada, me sentía imbécil y una asesina por haberle hecho aquello, pero supongo que se lo merecía.
Empecé a correr alejándome de todo el mundo, incluso de mis amigas que me siguieron hasta que me perdieron la pista. Me senté en un bordillo de la calle, y empecé a llorar desconsoladamente, mientras intentaba quitarme parte de la sangre que salía de mi labio. En ese momento alcé la cabeza y vi a Éric, salía de un pub que estaba justo enfrente de donde yo estaba sentada, al principio no se percató de que yo estaba allí, pero luego giró la cabeza y me volvió a mirar, esta vez extrañado, y luego con cara de preocupación de verme en aquel estado. Les dijo a sus amigos que se marcharan, que luego iría él, y se sentó allí, a mi lado.

lunes, 12 de septiembre de 2011

19

Hola:) bien, he tardado un poco, lo siento, pero es que fueron fiestas en mi pueblo y... ya se sabe jajaja Espero que me recomendéis porque me hace falta la verdad. Bueno pues eso que aqui está el 19 que es larguico y que espero que os guste muuuucho y que pidáis siguiente:)
Un besazo, os quiero<3




-    Em, Juliette, me tengo que ir- dijo intentando liberarse de mis brazos.
-       ¡Oh! Perdona, esto… yo no…Olvídalo- dije avergonzada.
Sonrió y se marchó de mi habitación. Me asomé a la ventana para verlo marcharse, dios, era perfecto – un momento Julie, ¿no te estarás enamorando? Tú, deberías de estar mal- Sí, era una chica con mucha presión, siempre pensando en lo que los demás pensaran de mí, supongo porque todo el mundo opinaba de mi forma de actuar, siempre había sido así, supongo que la chica más “popular” del colegio debía de ser perfecta, por eso también debía salir con Jhon. Pero siempre había sido así, no elegí ser la más popular, y tengo claro que jamás lo habría hecho, pero terminas por acostumbrarte.
Necesitaba ver a mis amigas, pero no tenía ánimos de salir de casa, asique las llamé para que se vinieran a mi casa. Media hora más tarde entraron por la puerta, Gabrielle, Nicole, Alexa, Brigitte y Margot.
-       ¿Ha pasado algo? Tienes mala cara- preguntó Brigitte.
-       Puff… Han pasado tantas cosas. Sentaros, os cuento, es largo.- les dije.
-       No me preocupes- dijo Nicole.
Gabrielle me miró con cara de: joder, pensaba que era tu mejor amiga, pensaba que me lo contarías antes que a nadie.
Se lo conté todo, incluyendo el besó de Éric pero excluyendo que empezaba a sentir algo por él.
-       ¿Y no le vas a pegar a la zorra esa?- dijo Margot refiriéndose a Coraline- porque si no lo haces tu lo haré yo.
-       No lo vale- dije.
-       No sé que decir, no sé si debo decir algo- dijo Gabrielle .
-       Al menos apóyame- contesté.
-       Sabes que tienes mi apoyo Julie, para todo, pero hay cosas que me duelen…
-       En serio, pégale- dijo Margot y me miró, sé que lo hizo por cambiar de tema.
Estuvimos un buen rato hablando y la verdad es que me sentó bien, no había nadie como ellas, de verdad, ni ahora ni nunca.
-       Chicas, me tengo que ir, he quedado, me voy de fiesta- rió alocada Margot.
-       Margot, es domingo- le contestó Alexa- por si no lo sabías después del domingo viene el lunes, y los lunes hay clase.
-       ¿Y? Mi bolso es suficientemente grande como para meter el uniforme, mañana antes de ir en el baño de algún lugar me cambio. Ni que fuera la primera vez que lo hago.- contestó.
-       Yo solo te digo que…- fue a decir Alexa pero fue cortada por la misma Margot.
-       Me voy enserio, tengo prisa.- y nos dio un beso en la mejilla a cada una.
-       Margot, en serio, lleva cuidado, no te pases- le susurré en la oreja cuando se acercó a despedirse- te quiero, no quiero que pase nada- me sonrió y salió por la puerta.
Todas nos quedamos calladas, no sabíamos que decir sobre aquello, estábamos preocupadas por ella, por su vida, su vida que estaba llena de excesos, excesos diarios.
-       Me preocupa- dijo Alexa- joder, no puede seguir así, no quiero encontrármela cualquier día muerta en una puta esquina, de sobredosis, violada o por un coma etílico. No quiero- y una lágrima cayó por su mejilla.
-       Nadie quiere eso, Alexa, eso no va a ocurrir- contestó Gabrielle.
-       Dejemos de hablar de esto, lo odio- dijo Brigitte.
Estuvieron un rato y luego se marcharon a sus respectivas casas. Era pronto, cerca de las nueve de la noche, baje al salón, mis padres todavía no habían llegado, cené algo y me acosté, estaba destrozada, tanto física, como psicológicamente.
Aquel ruido que tanto me incordiaba cada mañana estaba sonando, pero lo oía lejos, como a metros de mí. Cada vez lo sentía más y más cerca, hasta terminar por escucharlo donde siempre, a mi lado. Lo apagué, me puse el uniforme y me aseé.
Llegué a la parada del autobús, Gabrielle estaba ahí, como siempre, ella siempre era puntual, al menos más que yo. El autobús llegó, el ruido de la puerta al abrirse hizo que dejar de mirar al suelo, me senté donde siempre, y me giré para ver a Margot tenía pinta de ir todavía borracha y algo fumada, me sonrió, conseguía parar el mundo de cualquier persona haciéndolo, con esos labios rojos que siempre la acompañaban.
-       ¿Cómo estás?- la dulce voz de Gabrielle me hizo girarme para mirarla. Solo pude abrazarla, no fui capaz de contestar, pero sé que si lo hubiera hecho con claridad, no hubiese dicho mal, ni triste ni nada por el estilo; confusa, así me sentía.
La mañana no tuvo nada de especial, yo estaba ausente, no era yo, necesitaba pensar, Jhon me daba igual, necesitaba pensar en Éric, en que significaba para mi o en que debía significar. Realmente no llegué a ninguna concreta conclusión.
Llegué a casa y comí, ni siquiera recuerdo que comí, no tenía ganas de fijarme en eso, no, no era capaz, no era capaz de pensar, me sentía vacía.
-       Mamá, voy a…arriba, estoy cansada me apetece tumbarme un rato.
-       Claro hija.
Subí a mi habitación, me senté en la cama y me dejé caer hacia atrás- Dios, no puede ser- estrellas en el techo, mi techo estaba repleto de estrellas, de estas de plástico que hacen luz por la noche, y bajé todas y cada una de las persianas, y poco a poco, con cada rayo de luz que se esfumaba, una estrella más empezaba a brillar. Sí, era perfecto, él y sus estupideces, él. En aquel instante decidí y aclaré todas mis ideas. Porque puedes pasarte toda una vida buscando una razón por la que vivir, por la que luchar para seguir adelante, y te pueden ocurrir miles de cosas maravillosas a las que restas importancia, pero entonces ocurre algo, una simple tontería un simple detalle, que te hace querer luchar por algo o por alguien, que te da fuerzas para seguir adelante.

martes, 6 de septiembre de 2011

18

Bien, se que este capítulo es corto, y que es un asco, pero se me fue la inspiración:S espero que el próximo esté mejor:) Ah! que por favor, NECESITO LECTOR@S 
Una última cosita jaja, he decido que Éric va a ser como este, por que esta muy bueno xd http://www.youtube.com/watch?v=FYi7ZScqsPc
Pd: Osquiero<3




Me subí en la moto y miré por última vez aquella casa, dónde había vivido tantas alegrías, y a la vez tantas penas, dónde había reído tantas veces, y dónde había llorado otras tantas. Me fui, me fui de allí, no sé dónde fui, me fui sin rumbo, me fui lejos de todo aquello, lejos de aquel mundo que me recordaba a él. Llegue a un barrio en el que solo había estado una vez, con mi amiga Margot, ella quería comprar algo para… ya sabes, para fumar. Di una vuelta por aquel barrio atemorizada, por la gente que había allí, pero a la vez tranquila, no me importaba lo que me pudiera pasar.
Entonces, vi a lo lejos algo que me resultaba familiar, me acerqué un poco más con la moto y lo vi, vi su cara, su pelo, su moto, su sonrisa, vi a Éric. Me marché rápidamente de allí, no quería que viera, y menos en ese estado.
Llegué a casa y subí rápidamente a mi habitación, me tumbé en la cama y empecé a llorar- Joder, cómo lo odio- En aquel momento oí como tocaban a la puerta.
-       ¿Quién?- dije con la voz entrecortada
-       Soy yo- era la voz de mi madre- ¿qué pasa? ¿puedo entrar?
-       Sí- mi madre entró y le conté que Jhon y yo habíamos terminado, definitivamente, no le dije el motivo, me inventé una excusa.
-       Ven- me abrazó y me tranquilizó.
-       Mamá, si no te importa, quiero estar sola.
-       Claro- dijo y salió de la habitación.
Me puse cómoda y me tumbé un rato en la cama hasta quedarme dormida. Sentí la respiración de alguien y me desperté sobresaltada. Y ahí estaba, observándome, sonriendo como sólo el sabía hacer.
-       Éric, ¿qué haces aquí?
-       Mi madre me contó que estabas mal, y decidí venir a verte.
-       Y ¿Cómo lo sabe tu madre?
-       Supongo que es cosa de madres- rió- Si me permites la indiscreción, ¿qué ha pasado?
-       Es un cabrón- estallé en llanto. Me abrazó y sentí los latidos de su corazón, que iba lento, despacio, haciendo que me relajara.
-       Julie, estaré ahí para todo lo que necesites, ¿me oyes?- dijo mirándome a los ojos.
Sonreí, me imagino la cara de imbécil que se me debió de quedar, dios mío, ¿existía alguien más perfecto que él? No, creo que no. Era parcialmente imposible. Empezó a separarse de mí, y yo no sé por qué, pero temí que lo hiciera para siempre.
-       Espera, no te separes, no, no lo hagas, por favor.- no sé el motivo, pero tuve la necesidad de decirle aquello, lo necesitaba a mi lado en aquel momento, necesitaba que aquel instante fuera eterno.
Joder, ahora que lo pienso, me pasé un poco, ni siquiera lo conocía, pero mi corazón sentía que lo conocía desde siempre, nunca había tenido una complicidad parecida con nadie